jueves, 14 de enero de 2010

¡Premio!

Hola amigas.

He sacado un huequecito para comentaros una buena noticia. Tengo aquí delante un e-mail donde nos dice que Rantifuso 8, el fanzine donde publicamos nuestra última historia corta ("Gula"), ha recibido el "Premio de la crítica al mejor fanzine en el Saló Barcelona 2009".

Una buena noticia, sin duda, que queríamos compartir con vosotras, que sois las que nos dais fuerza para seguir haciendo cosas.

Un beso,

-Él-

jueves, 31 de diciembre de 2009

Celebración y regalito.

¡Hola amigas lectoras!

A poquito de que podamos daros más detalles, y para celebrar que el fanzine donde colaboramos "Ella" y yo ha recibido el premio al mejor fanzine en Barcelona 2009, os dejamos una pequeña captura como muestra de lo que subiremos prontito al blog.

Un beso y felices fiestas a todas.

-El-

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Publicación de una pequeña historia

Hola amigas y lectoras.

Hace ya mucho tiempo que no hablamos, ¿verdad? Es verdad, y por los comentarios que nos habéis estado enviando, pero sobre todo por el cariño demostrado, no hemos dejado de pensar en vosotras ni un sólo momento. Es por ello que hemos puesto todas nuestras ganas y esfuerzo en una pequeña historia que nos han pedido unos compañeros, para publicar en su fanzine. La historia está basada en los post que ya conocéis sobre vampiros, cuyo nombre fue "Gula", y que hemos querido respetar para esta modesta colaboración.
Aunque ahora mismo es pronto para hablar más de ella, en las próximas semanas subiremos la historia, y en exclusiva, para vosotras. Porque nos acordamos de esos buenos momentos compartidos, de esos momentos de lecturas y de escrituras, y de nuestro pequeño pero lleno de cariño espacio aquí, en Internet.

Os echamos de menos.

-Él-

lunes, 20 de julio de 2009

¿Qué es un chico masculino?

Masculino, que no "macho", es algo que muchas mujeres encuentran interesante en un hombre. Pero, lejos de caer en tópicos sobre masculinidad, este adjetivo tiene un significado bien diferente. Porque ser masculino nada tiene que ver con faltar al respeto o convertirse en un pseudo macho-alfa que habla mucho y escucha más bien poco. Ser masculino implica saber escuchar, saber amar, saber tocar, proteger a quien ama a toda costa, con su propia vida como moneda de cambio si es necesario, abrazar y relajar, hacer que ella se libere de todo pensamiento y sólo repose en tus brazos, tranquila, dejando sus problemas atrás, disipados. Ser masculino es saber amar, cuidar y dejarse cuidar. Es, también, reconocer la fuerza de la mujer y complementarla, en lugar de taparla. Es saber dar un paso atrás y dejarla pasar antes, dejarla sentarse primero siempre a la mesa... Pero no por caballerosidad, sino porque con esos pequeños gestos cedes parte de tí por ella. Porque, cuando dejas que pase primero por una puerta, estás dejando que ella te regale esa sonrisa de agradecimiento (y un precioso contoneo de caderas, que tanto te gusta).

Ser masculino es ser un hombre, y eso significa ser el complemento de una mujer; su compañero, su amigo y su amante. Eso, para mí, es ser masculino.

-Él-

miércoles, 8 de julio de 2009

La chica nueva de la oficina

Hola, amigas lectoras.

Últimamente llevamos una época un tanto ocupados con el proyecto, y sacamos poquito rato para escribiros en el blog. No obstante, quiero regalaros un trocito de las nuevas páginas que estamos haciendo sobre la historia de la chica nueva de la oficina. Aquí tenéis a Eva, una chica de lo más especial. Pero, antes de contaros cómo es ella, me gustaría ver qué os transmite. ¿Cómo la imagináis? ¿Será cariñosa? ¿Será interesante? Contadnos, amigas, qué os transmite esta chica.



Sed felices.

-Él-

miércoles, 1 de julio de 2009

De nuevas

Hola, amigas. ¿Cómo va todo? Por aquí las cosas están siendo bastante duras. Tenemos el primer proyecto, volvimos a hablar con el editor sobre él y, en principio, parece que será bien acogido. Además, estamos preparando dos proyectos más de temática más variada, mientras seguimos con la primera novela. Novela que, además, cambia de formato. Ahora se trata de algo más complejo, pero que aporta mucho más a las lectoras, ya que mezcla mayor variedad de ilustraciones con los textos que teníamos preparados. Es pronto para dar más detalles, pero el cambio, aunque supone un pequeño esfuerzo más de trabajo, merecerá la pena.

Mañana tenemos una reunión para ver los avances del proyecto, y "Ella" y yo pondremos los últimos retoques al diseño de los nuevos personajes.

Trabajaremos duro para tenerlo listo lo antes posible, y poder compartir con vosotras esa pequeña parte especial de nosotros que ponemos en ello.

Un beso, y sed felices. Os lo merecéis.

-Él-

lunes, 1 de junio de 2009

¿Qué te debe transmitir?

Todos buscamos a alguien. Alguien afin a nosotros, que sea compatible. No que sea igual, sino que nos complemente y haga que ambas partes formen un todo pleno.

A menudo, cuando tratamos el tema de "lo que nos gusta en una persona", solemos pensar en algo físico, o en valores como ser cariñoso/a, simpático/a, etc. Pero no lo vemos desde un punto de vista de recepción de sensaciones. Ante esa postura, yo siempre propongo la misma pregunta:

¿Qué debe transmitirte la persona ideal para tí?

Seguridad, confianza, fortaleza, solidez, protección... Son cualidades en las que solemos fijarnos poco, pero que conforman esa parte que necesitamos, y que reside muy dentro de nosotros.

Y, a tí, ¿qué debe transmitirte tu pareja ideal?

-Él-

jueves, 21 de mayo de 2009

Un montón de cosas nuevas.

Hola, amigas.

Hace casi un mes que pusimos el último post. Demasiado, ¿verdad? Lo sabemos. Pero todo tiene su recompensa.

Hacía un tiempo que el proyecto que teníamos "Ella" y yo ("Él"), se paró por un período de descanso que "Ella" necesitaba, tras una época bastante dura y un estrés considerable.
Pasado ese tiempo, reanudamos el proyecto. Durante las dos últimas semanas hemos estado reuniéndonos para hablar del formato, del estilo, de cómo os lo vamos a presentar... Han sido muchas propuestas las que hemos barajado, pero al final nos hemos decantado por una. Y he de decir que, pese al escepticismo inicial, me gusta. No es el momento de hablar de ello, todavía, pero la cosa marcha y ya tenemos fechas de entregas de las páginas, así que en adelante esto va a ir mucho más fluído y rápido.

Os quería comentar el detalle del día: en una de las ilustraciones aparece la mano del chico, el protagonista de la historia. "Ella" estaba dibujándola, pero le surgían algunas dudas sobre qué pose poner, cómo buscar la perspectiva adecuada, y estas cosas a las que siempre un artista da vueltas. Al cabo de un rato me llamó y pude ver el boceto de la mano del chico. Me gusta. Una mano grande, fuerte, delicada, capaz de acariciar el cuerpo de una mujer con toda la dulzura que merece. Así que ambos le dimos el visto bueno.

Me acordé de vosotras, de las cosas que compartimos, de las caricias que comentamos... De todas esas cosas que nos gustan, y que vosotras, como mujeres completas que sois, disfrutáis de un hombre.

Es curioso cómo sólo una pequeña imagen de una mano diga tantas y tantas cosas, ¿verdad? No hay nada que vuele tan rápido como la imaginación.

-Él-

lunes, 20 de abril de 2009

Sin olvido.

¿Por qué no puedo olvidarte? ¿Será porque no quiero? ¿Será que pienso en tí, hasta tal punto que recuerdo exactamente la textura de tu piel y el olor de tu cuello cuando estamos cerca? Serán muchas cosas. Esas, todas, que te hacen especial para mí.

-Él-

martes, 7 de abril de 2009

Una ducha muy intensa.

[...]

Cogí la toalla y la anudé alrededor de mi cintura. Quité mi camiseta, que era lo único que me quedaba de ropa puesta, y la dejé caer sobre la cama. Me alboroté el pelo y salí hacia el cuarto de baño para darme una ducha.

Era una noche bastante cerrada. A esas horas ya poco quedaba por aprovechar salvo darse una buena ducha, prepararme un vaso caliente de leche y esperar a que el sueño apareciera por sí sólo.

Entré en el cuarto de baño. Alcé la vista para mirarme en el espejo y, como prácticamente todos los tíos, evalué mi forma física. Iba mejorando, especialmente desde que me apunté al gimnasio y, sobre todo, me mentalicé a hacer realmente algo, más que hablar hasta por los codos.
De repente tuve consciencia de esa sensación, ese "calor" particular que uno nota "ahí abajo" cuando está especialmente receptivo. Eso que uno siente, y que trata de controlar cuando trata con una chica para pensar "con el cerebro de arriba".

Abrí la puertecita de la ducha y giré la manivela del agua caliente. Mientras veía de reojo cómo empezaba a empañarse el cristal del espejo, deslicé el pulgar bajo el nudo de la toalla que llevaba puesta. Presioné y la toalla se aflojó, cayendo al suelo. Mientras se deslizaba, notaba cómo acariciaba mi piel por todas partes. Instintivamente cerré los ojos e inspiré. Me encantaban las caricias suaves, aunque fueran de una inerte toalla. Mientras levantaba un pie para zafarme de ella y entrar en la ducha, noté cómo estaba un poquito "animado", pero no le dí mucha importancia. Así que me coloqué bajo el chorro de agua, cerré la puerta y comencé a mojarme por todo el cuerpo. Palpaba para encontrar la esponja, pero ésta no estaba. En ese momento recordé cómo la noche anterior pasaba a mejor vida y acababa en la basura, y cómo pensé en reponerla a la noche siguiente. Tarde. Ya era tarde para salir y buscar una nueva, así que opté porque mis manos ejercieran de esponja.
Puse mi cara justo bajo el chorro de agua. Estaba caliente, muy caliente, como me gustaba ducharme. Cerré los ojos y me concentré para sentir cómo el agua recorría todo mi cuerpo: desde la cara, bajaba por el cuello... Poco a poco ondeaba por el pecho, y continuaba por el torso que, desnudo, no ofrecía resistencia alguna al agua. Llegaba a la cintura, a la zona púbica, descargaba su calor ahí y se deslizaba por las piernas. Sin casi ser consciente de ello empecé a respirar más y más profundamente. Notaba cómo crecía, incluso sin tocarla, por el roce del agua. Apoyé las manos en la pared, y separé las piernas. Me quedé en aquella postura unos segundos, disfrutando de esa sensación. Era como si el agua marcase los besos de unos calientes labios, que recorrían desde mi boca, pasando por el cuello, besando el pecho, el torso... Hasta abajo. Era algo contínuo, que sentía por todas y cada una de las partes, al mismo tiempo.
Empezaba a sentir la respiración, cada vez más profunda, conforme ese cosquilleo se transformaba en una suave excitación. Sin pensármelo dos veces, giré la llave del agua para darle más presión. Me separé un poco para que el chorro recorriera el torso y siguiera bajando. Mis labios se entreabrían mientras, con los ojos cerrados, me concentraba en esa sensación, como si recorrieran mi cuerpo con unos labios llenos de pasión. Al llegar el chorro a presión abajo, levanté la cabeza, aún con los ojos cerrados, y saboreé cómo deslizaba el agua por todo mi ser. Notaba las sutiles contracciones cada segundo, y mi corazón latiendo cada instante más fuerte, enviando sangre para ponerlo a tono.
Sin darme cuenta, una mano se deslizó hacia abajo. Involuntariamente, y provocado por unas crecientes ganas de sentir más intensamente el cosquilleo, mi mano bajó y comenzó a acariciarla.
Subiendo y bajando con la yema del dedo índice, la primera caricia me produjo una sensación cálida, que hizo que me relajara más. El dedo subía y bajaba, y cada vez rozaba con más fuerza, hasta que el resto de dedos se unieron y acabaron por agarrarla. Lentamente, frotaban arriba y abajo, pero con intensidad. Y en ese momento se me escapó un pequeño gemido, ahogado por el ruido del agua golpeando sobre mi cuerpo.
Seguí con las caricias mientras, con la otra mano, acariciaba mi torso mojado. Ahora respiraba profundamente, e imaginaba cómo envolvía el cuerpo de una mujer "sin cara definida" con el mío. Estábamos en la cama, tocándonos, acariciándonos, besándonos. Poco a poco la fuerza con la que la cogía crecía, y el recorrido de las caricias se hacían más y más pronunciados. La otra mano rozaba los alrededores, con lo que las sensaciones eran más intensas a cada momento.
Me aceleraba, y cada vez más. Empezaba a desear llegar al clímax, a sentir esos segundos de profundo placer. La respiración se transformaba en gemidos, y esos gemidos entraban dentro de mi mente, avivando la creciente llama de la imaginación. Estaba con aquella chica y lo estábamos haciendo.
De repente, el cosquilleo se hizo más fuerte, símbolo de que el orgasmo estaba cerca. Bajé la velocidad de mis movimientos, de modo que el deseo aumentara,y noté cómo "llegaba". Las contracciones fueron tan explosivas, que mi cuerpo se encogió, como si me estuvieran golpeando en el estómago. Toda posibilidad de gemir fue automáticamente ahogada. No podía ni siquiera respirar por la fuerza que llevaba el orgasmo. Durante esos segundos no podía hacer absolutamente nada más que rendirme al placer, sin parar de acariciarme.
Conforme se iba relajando, la consciencia volvía a mi cabeza. Entonces abrí los ojos, respiré hondo, y sonreí. Y, justo antes de continuar con mi ducha, besé a la chica de mi fantasía.

-Él-